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Arquitectura láser para peajes en Colombia: precisión en clasificación vehicular, control total del carril y operación sin obra civil.

La eficiencia de un peaje en Colombia no se mide únicamente por la velocidad de paso. Se mide por la precisión en la clasificación, la confiabilidad del conteo y la estabilidad operativa del carril. En un modelo tarifario donde cada categoría vehicular impacta directamente el recaudo, el margen de error técnico se traduce en riesgo financiero.

Durante años, la arquitectura de los carriles se apoyó principalmente en lazos inductivos, sensores puntuales y sistemas de detección aislados. Sin embargo, las exigencias actuales de las concesiones (mayor trazabilidad, menos mantenimiento correctivo, mayor disponibilidad y reducción de controversias tarifarias) requieren una estructura más robusta y especializada.

La evolución no consiste en reemplazar un sensor por otro. Consiste en rediseñar el carril bajo una arquitectura por capas funcionales, donde cada tecnología cumple un rol claro dentro del proceso: delimitar el evento vehicular, clasificar con precisión y garantizar una operación física segura de la barrera.

En el contexto colombiano, esta arquitectura puede estructurarse en tres niveles integrados:

La base del sistema: separación y dirección confiables

Todo sistema de clasificación depende de un principio elemental: un vehículo debe ser tratado como un evento independiente.

En carriles de peajes es común que los vehículos circulen a distancias mínimas entre sí. Si el sistema no logra separar correctamente cada unidad, el proceso de clasificación se contamina desde el inicio.

El LZR®-FLATSCAN RS305 permite crear una cortina láser precisa en el punto de cruce del carril. Su función dentro de la arquitectura es estratégica:

Al instalarse a una altura vertical en posición lateral del carril, se permite programar la cortina a una medida de dimensión precisa sobre donde transita el flujo de tránsito.  Esto descarta mayor obra civil y aumenta la tasa de confiabilidad.  Eliminando la posibilidad de falso positivos que se puede presentar en circulación dinámica.

En términos operativos, esta primera capa garantiza que cada evento vehicular esté claramente delimitado antes de pasar al proceso de clasificación. Sin una separación precisa, cualquier sistema de análisis posterior pierde confiabilidad.

El núcleo del recaudo: clasificación geométrica de alta resolución

En Colombia, la categoría tarifaria depende de la configuración del vehículo. No basta con detectar presencia; es necesario entender la geometría del vehículo en movimiento.

Aquí es donde el LZR®-VISIOSCAN RD se convierte en el eje central de la arquitectura. Este escáner láser ofrece una cobertura angular de 275° y transmite datos en alta frecuencia vía Ethernet. Su capacidad de generar hasta 110.080 mediciones de distancia por segundo, con resolución angular de hasta 0,1°, permite capturar con gran nivel de detalle el perfil del vehículo mientras avanza por el carril.

La diferencia frente a sistemas convencionales es significativa.

En lugar de depender únicamente de sensores puntuales o conteos indirectos, el sistema obtiene una lectura geométrica continua del vehículo. Esto permite:

La integración del escáner con el software de clasificación de la concesión permite desarrollar lógicas adaptadas a las categorías tarifarias locales. Esto significa que el sistema no impone una clasificación genérica; se ajusta a los criterios definidos contractualmente en cada proyecto.

En la práctica, esto se traduce en:

Además, la transmisión de datos estructurados vía Ethernet facilita su integración con plataformas centrales de recaudo y sistemas de control.

En un entorno donde la clasificación es el corazón del modelo tarifario, contar con una medición geométrica de alta resolución mediante un procesador de 100 Hz deja de ser una mejora tecnológica y se convierte en una herramienta estratégica de control.

Seguridad operativa sin intervención en pavimento

El tercer nivel de la arquitectura se enfoca en la operación física del carril: la barrera vehicular. El LZR®-H100 genera cuatro capas láser configurables que crean un campo tridimensional bajo la pluma. Su función dentro del sistema es doble:

Al instalarse lateralmente, elimina la necesidad de lazos inductivos embebidos en el pavimento. Esto reduce intervenciones civiles, evita cortes en la vía y disminuye los mantenimientos correctivos asociados al deterioro del asfalto.

En estaciones expuestas a lluvia intensa, polvo o vibraciones por tránsito pesado, esta capa aporta estabilidad operativa.

Desde la perspectiva del usuario, garantiza una experiencia segura. Desde la perspectiva del operador, minimiza riesgos de daños y posibles reclamaciones.

Seguridad operativa sin intervención en pavimento

Cuando las tres capas trabajan de manera coordinada, el flujo del carril se desarrolla con mayor coherencia técnica:

  1. El FLATSCAN RS305 detecta el ingreso del vehículo, confirma separación y dirección.
  2. El VISIOSCAN RD captura el perfil geométrico completo mientras el vehículo avanza.
  3. El sistema central procesa la información y asigna la categoría tarifaria correspondiente.
  4. El H100 protege al vehículo durante el cruce y ejecuta el cierre de la barrera vehicular cuando la zona queda despejada.

 

Cada sensor cumple una función específica y especializada. No se trata de redundancia, sino de complementariedad.

Este enfoque modular permite modernizar carriles de forma progresiva, adaptarse a distintas configuraciones de plaza y escalar el sistema en función de las necesidades del proyecto.

Impacto estratégico para concesiones

Adoptar una arquitectura láser por capas en peajes colombianos genera beneficios concretos:

Adicionalmente, al mejorar la fluidez del paso y reducir detenciones innecesarias, se contribuye indirectamente a disminuir tiempos de espera y emisiones en zonas de peaje, alineándose con objetivos de sostenibilidad.

Hacia una nueva generación de carriles inteligentes

La transformación tecnológica de los peajes en Colombia no pasa únicamente por medios de pago electrónicos. Pasa por fortalecer la arquitectura de detección que respalda el proceso completo.

Una estructura basada en:

Todo lo anterior, permite diseñar carriles más confiables, más auditables y mejor alineados con las exigencias contractuales de las concesiones actuales.

En el marco de ANDINATRAFFIC 2026, esta propuesta representa una evolución técnica concreta para elevar el estándar de clasificación vehicular y consolidar una operación de peaje más precisa, más estable y preparada para los retos de la infraestructura vial en Colombia.